El escándalo de Marck Zuckerberg

Se reveló el secreto a voces de Mark Zuckerberg

Cuando nació Facebook en la primera década del siglo XXI, fue la bomba virtual que empujó a las personas a usar aún más internet, se masificó el tráfico por la red mundial, las personas se animaron a interactuar con más personas, se volvió común compartir información, gustos, sentimientos, situaciones, música, posturas políticas, momentos, pensamientos, bromas, noticias, chismes, ocurrencias, y hasta la vida laboral y económica.

 

Muchos muestran sus vidas privadas (algunos comparten hasta su cotidianidad fisiológica) y geolocalización en tiempo real a través de sus computadoras y dispositivos móviles.

 

Facebook se convirtió rápidamente en un conglomerado de datos que mostraban la realidad de una humanidad que siente, llora, ríe, sufre, sobrevive o vive de acuerdo a sus banalidades, relevancia, importancia o imperfecciones que siempre tratan de mostrarlas como perfectas y sin problemas.

El escándalo de Marck Zuckerberg

Es tanta la información que existe en esta red social, que ya casi funciona como un buscador de noticias, música y obviamente personas.

 

Financiación de  Facebook

 

El nacimiento de Facebook marcó un hito en la interacción humana, fue así fue como su trascendencia  y relevancia en el planeta se marcó para que se aplicara el refrán “Si no estás en Facebook, no existes”.

 Marck Zuckerberg

Esa existencia virtual llevó a una suspicacia inicial: ¿Quiénes eran los verdaderos administradores de esa gran base de datos? Alguien debía patrocinar tal consumo de internet; claro veíamos a Mark con su rostro de Millenial universitario pujante pero nos parecía increíble que un tipo con tal porte y de tan poca edad tuviera el potencial económico para masificar un producto de esa manera y expandirse a tal magnitud.

 

Entonces salieron teorías como “La CIA y el FBI soportan Facebook para espiarnos”, “Estados Unidos usa Facebook para señalar terroristas y comunistas como lo hizo en la guerra fría”, “Mark es un empleado más del Pentágono”, “El libro de las caras es como un archivo de se busca que le dice a los yankees quien es quien”.

 

Muchas teorías de estas fueron rechazadas en su momento por la compañía, pero necesitaban responder la pregunta de la financiación; entonces empezaron a vender publicidad, nació Facebook ads y los comerciales virtuales empezaron a verse en banners, juegos online y videos.

 

Así se empezaron a ver páginas que promocionaban productos, ventas por catálogos, comunidades y perfiles unipersonales dedicados a actividades económicas o políticas.

 

Primeras compras de Marck Zuckerberg

 

 

Los rumores se contuvieron y Zuckerberg se convirtió en un joven prodigio de la internet multimillonario, entonces compró Spool, Atlas, Gowalla, Ligthbox, (estas últimas cerradas poco después de la compra sin mayores explicaciones), Branch Media por US$ 15 millones, Snaptu US$ 70 millones; pero sus joyas de adquisición fueron Instagram en US$ 700 millones y al rey que destronó a BBM chat, Whatsapp por US$ 19.000 millones.

 

Cifras que son casi imposibles de comprender. A pesar de todos estos movimientos, los rumores de espionaje seguían latentes; Whatsapp era víctima de fallos en su servicio que luego de la compra iniciaron a presentarse y que con el pasar del tiempo se han ido estabilizando.

 

Esto aumentó la duda sobre la seguridad de la información transmitida por este medio  y en esa tormenta nació Telegram ofreciendo estabilidad y esquemas cifrados de comunicación en su plataforma, pero de esto hablaremos en otro momento.

 

La homogeneidad corporativa empezó a verse en los tres productos insignia de la compañía compartiendo funcionalidades como las historias gráficas de sus usuarios (muchos criticaron eso porque en realidad algunos usuarios publicaban las mismas historias en simultánea en los tres productos de software, si a ustedes no les cansaba ver lo mismo en todos lados, a mi sí).

 

El escándalo de Marck Zuckerberg

 

Todo se movía con tranquilidad hasta que Mark fue llamado a declarar al senado de los Estados Unidos por un escándalo que salió a la luz pública: Facebook fue usado como una mina de datos que sirvió para manipulación de tendencias políticas y favorecer la campaña Trump.

 

Lo que todos advirtieron hace 8 años se revelaba ahora, esos rumores que abundaban en el ambiente tuvieron una certeza nada más y nada menos que en la campaña presidencial más controversial en la historia moderna de los Estados Unidos.

 

La información fue usada por una empresa Inglesa para apoyar la maquinaria republicana ortodoxa que buscaba llegar a la presidencia, confirmando que las guerras por el poder ya no se libraban en los campos de batalla con fusiles y tanques, si no, en las redes de comunicación y el vencedor era aquel que fuera poseedor de la información real, y que mejor veracidad que la información proporcionada directamente desde la fuente en redes sociales.

 

Al momento de la redacción de este artículo, se conoció la entrevista hecha por CNN a Mark Zuckemberg, donde se disculpa por las molestias e inconvenientes generados por esta falla en el control de la información y se compromete a que este tipo de eventos no volverán a ocurrir basándose en su interés por conservar la confianza de sus usuarios.

 

Como nota personal: eso no me inspira confianza. Y es esa misma desconfianza la que llevó a  Brian Acton, excofundador de Whatsapp, a pronunciarse radicalmente proponiendo que era tiempo de cerrar Facebook, donde se ha iniciado una campaña en Twitter (la gran rival de Mark) en pro de esta iniciativa con el hashtag #DeleteFacebook.

 

Es así como se evidencia un nuevo interrogante ¿Cuál es entonces el nivel de seguridad que debemos tener en nuestras vidas? ¿Acaso debemos restringirnos a las ventajas de una sociedad que evoluciona sobre la internet? La respuesta es que debemos controlar lo que publicamos, tal como lo hacemos en la vida real donde la prudencia debe ser la reina de nuestro actuar, así mismo debemos ser en la vida virtual.

 

Está demostrado que somos nosotros los que debemos controlar nuestras vidas en todo ámbito, que no debemos dejarnos llevar por las tendencias, modas y subculturas sociales que promulgan una decadencia del actuar en la humanidad.

 

El llamado no es a radicalismos, el llamado es a ser conscientes que exponer la vida en niveles altos por medios virtuales o en la existencia diaria es peligroso para todos y cada uno de nosotros.

 

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